Entre tantas opciones que tuve en la mesa antes de nacer, elegí levantarme sin terminar de cenar. Diario virtual del que le enseñó el abecedario a Gabriel García Márquez.
domingo, 10 de agosto de 2014
Page deux: debo, debo
Me desperté a las cuatro de la mañana, con poco sueño, y sigo algo cansado aun así.
Tengo varias horas ordenando mis escritos, mis documentos sueltos, pero oficiales, de la República de Alejandría. Son muchos, muchos papeles rayados de una manera u otra. Mis recuerdos desde el 2012 hasta acá, y lo que está por venir. Es algo muy valioso para mí, es historia viva. Los guardo en una carpeta color marrón, también tengo algunos cuadernos con documentos más modernos o que aún continúan escribiéndose. El más importante, es el Cuaderno de Oro de Alejandría. Una libreta grande de espiral, con ángeles en la portada. Lo tengo desde el 2012, pero fue en el 2013 que empecé a llenarlo de historias, estrategias de guerra, letras de canciones, dibujos, garabatos; una buena e importantísima parte de la historia.
Ahora mismo son las 10:20 a.m, no he ido al baño desde ayer, siento mucha flojera, no puedo ni tocarme el rostro. Pero me he levantado muy temprano, tengo todo un día por delante y no puede ir por el mismo camino que los anteriores. Voy a salir de mis pensamientos y problemas existenciales para poder concentrarme en leer, escribir (palabra cierta), estudiar una pieza musical de la cantoría de mi ciudad (de la que soy miembro). Debo salir de este pozo en el que he caído, de nuevo.
Últimamente me he sentido mal, he pensado en cosas malas, deprimentes, no he conseguido centrarme en las cosas que me gustan y, peor todavía, no me llamaban la atención. Ahora estoy divorciado; sí, mi mujer se ha ido. Ya he pasado por esto con ella, y sé que los inevitables pensamientos llegarán pronto, y va a doler. Rayos. Debo mentalizarme, debo prepararme para todos y cada uno de los minutos venideros en los que piense en ella pero no la tenga. El poema "Gobiérname", ahora llevado al monitor chico (véase aquí ), ya perdió sentido. Ha sido todo una pérdida de tiempo, en realidad. Pero el año que estuvimos juntos me enseñó muchas cosas, y le agradezco por eso y por aguantarme tanto tiempo. Ha sido la persona que más ha dado lucha, aunque al final, no fue suficiente. Nos hace falta crecer en todo sentido, madurar, ser independientes, tener ciertas cosas definidas y luego, quizá, podamos intentarlo de verdad, más y mejor.
- El misántropo autor.
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